Gauss y su pizarrín
Diez años tenía la criatura cuando un buen día su maestro, un tipo bastante bestia según las crónicas, le impuso a Gauss y al resto de sus compañeros la siguiente tarea: sumar los primeros cien términos de la serie 81297 + 81495 + 81693 + … + 100899, donde cada término se obtiene sumándole 198 al anterior. Sin duda el maestro quería tenerles ocupados durante un buen rato…
Por aquel entonces los alumnos trabajaban en pequeños pizarrines que, según iban terminando, colocaban en una pila en la mesa del profesor. La sorpresa de este fue grande cuando a los pocos instantes el niño Gauss le entregó su pizarrín. Pero mayor fue su sorpresa cuando al cabo de una hora comprobó que el de Gauss, un único número escrito en el pizarrín, era el único resultado correcto.
Hay que decir en honor del pobre maestro que viéndose superado por la mente de aquel pequeño monstruo le compró de su bolsillo el mejor libro de aritmética que pudo encontrar. “No le puedo enseñar más”, dijo.
Cuando les cuento esta historia a mis alumnos, lo hago con la serie 1 + 2 + 3 + … + 100, y aún así les parece asombrosa.
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Cuenta E.T. Bell que, en tiempos de la revolución francesa, el marqués de Condorcet, matemático y filósofo, andaba perseguido. Viéndose en la necesidad de salir de su escondite, el hambre le obligó a entrar en una posada, donde pidió una tortilla (a la francesa, claro). Cuando le preguntaron que de cuántos huevos la quería, como no tenía ni idea de cuántos son necesarios para una tortilla normal, pidió una docena. El cocinero, lógicamente mosqueado, le preguntó a Condorcet por su oficio, a lo que el matemático contestó que carpintero. “Muéstrame las manos”, le dijo el cocinero, que así descubrió al aristócrata.
Una lástima, porque este era de los decentes: defendió el progreso, los derechos de la mujer y la ilimitada perfectibilidad de la humanidad, entre otras cosas
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El vocabulario de Erdös.
La verdad es que todo en la vida de Paul Erdös, el matemático más prolífico de la historia después de Euler, es pura anécdota. Vivió por y para las matemáticas, y renunció a todo lo que significase una traba para su ansia de resolver problemas. Una muestra de su personalidad puede ser el particular vocabulario que utilizaba, vocabulario que todo aquel que se relacionaba con él debía conocer.
Al marido y a la esposa los llamaba, respectivamente, esclavo y jefe; al matrimonio, captura y, por supuesto, al divorcio, liberación; a la música, ruido; al alcohol, veneno; a dar clase, predicar; a Dios, del que decía “Con tantas cosas malas en el mundo, no estoy seguro de que Dios, si existe, sea bueno”, lo llamaba el Supremo Fascista; a abandonar las matemáticas le decía morirse, mientras que para él morirse de verdad era dejarnos. Y a los niños…a los niños los llamaba epsilones, por ser la letra griega ε (épsilon) la que habitualmente se utiliza en matemáticas para indicar cantidades muy pequeñas.
Pero lo mejor es su definición de matemático: “Un matemático es una máquina de convertir café en teoremas”.
hola Ing!!!, jejeje, le ando firmando todo, jeje, no se vaya a enojar, jeje, me enacnto la frase Paul, es cierta, y me encantan las matematicas, que bueno que me di cuenta a tiempo, uff, no imaginese un abogado con gustos por las matematicas, no, no, no, vere que hago un teorema, hare uno de la lluvia, si, tal vez ya lo haya, jeje, me gusto el de Gauss, jeje pobre maestro se ha de haber avergonzado, no entendi muy bien el de los huevos Ing.
ok ing, se cuida mucho.
Dios la bendiga
Por: Martín Indalecio Galaz Valdez el Abril 8, 2008
a las 7:56 am
“Convertir café en teoremas” jaja yo lo prefiero al revés, convertir un teorema en un delicoso y reconfortante café.
Por: Lidia el Mayo 8, 2008
a las 10:02 pm
holaaa ingee!!
esta muuii buenO el de gauss y su pizarrín
jajaja no se me diO mucha risaaa jaja creO
qee pOr qee es ciertO jaja
buenO hasta mañana inge. =D
Por: MaRiSsA!! el Mayo 29, 2008
a las 7:23 pm